lunes, 12 de septiembre de 2016

España no es (tan) tolerante


El 30 de junio de 2005 España entró a formar parte de un selecto club al que, con el paso de los años, se han ido sumando nuevos países. Ese club es el de aquellos rincones del Planeta donde el matrimonio igualitario ha sido aprobado por sus legisladores. 

En ese momento se vendió a España como un lugar tolerante, abierto, que había aceptado que, en pleno siglo XXI, todos sus ciudadanos debían tener pleno derecho a contraer matrimonio con quien quisieran y con todas sus derechos legales. 

Sin embargo, once años después de aquél histórico día, esa historia de tolerancia se desmorona a pasos de gigante. En lo que va de año y solo en la Comunidad Autónoma de Madrid, se han registrado algo más de 109 agresiones homófobas. 

A todo ello hay que sumarle los casos de acoso escolar que sufren los estudiantes LGTBI y las amenazas que reciben aquellas personas del colectivo en su entorno familiar, social e, incluso, laboral.

¿Es España un país tolerante? No tanto como te cuentan. Mientras Instituciones como la Iglesia, los Gobiernos conservadores y las familias, sigan mostrando una realidad como si de una enfermedad o un mal se tratase, no hay solución.

Además, hay que sumar aquellos ‘predicadores’ que van lanzando mensajes de ser capaces de curar algo que no tiene cura (puesto que no es ninguna dolencia o enfermedad), este país llamado España, así como otros muchos en el mundo, seguirán sin ser abanderados de nada. 


La libertad de un pueblo solo existe cuando todos, repetimos, todos sus ciudadanos pueden ejercer su libertad sin sentir miedo de ser rechazados o atacados. Es ahí, únicamente ahí, cuando un país demuestra madurez. Hasta que ese momento llegue, esta España seguirá siendo un país de pandereta, que presume de lo que no tiene y abandera lo que no puede. 

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