Cuando se explica que aún sigue siendo necesario en España defender los derechos del colectivo LGTBIQ+, cuesta creerlo. Sin embargo, tras los últimos acontecimientos, queda evidenciada su importancia. Sobre todo en aquellos sectores donde no es nada habitual que se diga, abiertamente, la orientación sexual. Nos referimos, sin lugar a dudas, al fútbol. La última víctima de estos ataques irracionales ha sido el jugador del Real Betis, Borja Iglesias. El motivo: llevar las uñas pintadas a un entrenamiento.
Se trataba de una acción protesta, aprovechando el escaparate que supone ser jugador de un equipo de primer nivel en la primera división de la liga española de fútbol. La muerte de George Floyd en Estados Unidos ha levantado un sinfín de reivindicaciones a lo largo y ancho del planeta contra el racismo y ahí radicaba que Borja Iglesias apareciera en el entrenamiento con sus uñas de color negro.




